Reconexion

La Reconexión es una forma de sanación que se encuentra aquí en el planeta por primera vez. Se reconecta con la totalidad del universo, ya que nos reconecta con el conjunto de nuestro ser y de lo que somos. Nos prepara para realizar la transición al cambio de conciencia, que se está realizando actualmente, despertando progresivamente la estructura de nuestro ADN y abriéndonos a la comprensión de nuestra dimensionalidad. La Reconexiónnos equilibra, desprogramando nuestro antiguo sistema de desarreglos electromagnéticos. Este sistema de la anatomía energética humana es la puerta que nos conecta con  los campos de energía que están a nuestro alrededor, con el campo electromagnético del planeta y la cuadrícula energética del universo.

La Reconexión es una experiencia determinante, que se realiza una vez en la vida, consiste en liberar los meridianos de nuestro cuerpo, las “líneas axiatonales” de los bloqueos que impiden la entrada y fluidez de la energía. El proceso va uniendo sistemáticamente cada punto “limpiado” en cada meridiano, dando así armonía a la totalidad de las funciones corporales, a la vez que obtiene el equilibrio electromagnético y el alineamiento de chakras, cuerpo, mente y espíritu.
Se hace en dos sesiones consecutivas, con una noche entre una y otra y no más de 48 horas. El proceso de reconexión no está limitado a las dos sesiones, sino que continua por si mismo. Cada sesión dura aproximadamente una hora.

La Reconexión acelera tu proceso evolutivo, ya que te permite acceder a quién realmente eres, despertando progresivamente el ADN y el cerebro. Incrementa la Conexión con la Tierra y con el Universo. Eleva la vibración y te abre a la multidimensionalidad, lo que posibilita que los milagros y las sincronicidades aumenten en tu vida. Clarifica tu Propósito de vida y te ayuda a realizarlo.

Un poco de Historia

Muchas culturas narran relatos sobre un mundo con civilizaciones muy evolucionadas, como Lemuria y la Atlántida, que vivían en armonía y en conexión con el universo. En esa época llegamos a tener 36 hebras de ADN, que fuimos perdiendo con la «caída» descendiendo a 24, 12, hasta las 2 hebras  con las que hemos vivido estos 12.000 últimos años, en este periodo de separación y de olvido de la unidad que somos, y a la que ahora estamos volviendo.

Las líneas meridianas (también conocidas como líneas de la acupuntura) de nuestros cuerpos estaban conectadas originalmente con las líneas de la red o de la cuadrícula que rodean el planeta y la cruz en los lugares reconocidos de energía tales como Machu Picchu en Perú y Sedona en Arizona en los Estados Unidos. Estas líneas fueron diseñadas para conectarnos con una red mucho más grande al universo entero.

Cada uno de nuestros cuerpos tiene su propio sistema de líneas energéticas y puntos, y aunque solamente son el remanente de lo que eran una vez, estas líneas y puntos continúan sirviendo como nuestra interfase con el universo: un canal que facilita nuestra comunicación con la energía, la luz e información entre lo grande y lo pequeño, el macrocosmo y el microcosmo, el universo y la humanidad.

En un momento dado la humanidad se desconecto de estas líneas y se perdió la plenitud de la conexión inherente con el universo, distanciándonos de nuestro nivel evolutivo previamente rápido y expansivo. La Reconexión trae  nuevas líneas axiatonales que nos vuelven a conectar a un nivel más poderoso y desarrollado que jamás haya existido. Estas líneas son parte de una red intemporal de la inteligencia, un sistema paralelo-dimensional que dibuja la energía básica para las funciones de la renovación del cuerpo humano.