Historia Completa de Yolanda

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Sivah Ishaya (Yolanda Tovar)

¡Hola! Me alegra que nos visites ya que deseo compartir contigo una breve historia de mi trayectoria y de cómo fue que llegue hasta este momento. Lo mejor que puedo hacer es compartir sobre mi experiencia de vida y estoy encantada de abrirte mi corazón compartirte los eventos más importantes que me han hecho recordar quién soy.

Nací en la ciudad de México y he vivido toda mi vida aquí. Durante mis primeros años de vida fui enseñada dentro de la religión católica. Me gustaba de niña participar en el catecismo, el ofrecer flores en el mes de mayo a la virgen y participar del rosario viviente con virgen de Guadalupe. Disfrute varios años de mi vida cantando en los coros de la iglesia católica: domingos y días festivos.  Sin embargo, considero que mi relación con lo Divino no era del todo interna sino mas bien enfocada mucho hacia afuera de mí, buscando a Dios en una iglesia o una imagen, pero aun no sabía lo que era experimentarle dentro de mí y sabes la vida se encargo de ayudarme a experimentarlo de manera diferente.

Siendo una joven adolescente, experimente un acontecimiento tan evidentemente fuerte que me llevo a un acercamiento real con lo Divino. Una mañana del 19 de septiembre de 1985 me levante a las 5:00 a.m. y me pareció ver el cielo diferente, me sentía como si yo fuese a tener una cita importante. Empecé a arreglarme para salir rumbo a la escuela. Llegue minutos antes de las 7:00 a.m. a mi clase. Me encontraba estudiando Informática en un plantel del CONALEP que se encontraba en las calles de Humboldt y Av. Juárez, en el Centro de la Cd. de México.

Iniciaba mi clase de matemáticas, en el salón ya estaba mi maestro y la mitad del grupo. A las 7:19 minutos inicio aquello que ha dejado huella en muchos de los capitalinos de la Ciudad de México. Un sismo de 7.9 escala de Richter se estaba dejando sentir. Afortunadamente mi inocencia de joven me hacía no tener miedo y pensar que en cuanto el movimiento telúrico pasara yo llamaría a casa para avisar que me encontraba bien.

Experimente todo y nada a la vez, los gritos de mis compañeros, el  crujir de las ventanas, el miedo, la incertidumbre y el derrumbamiento del edificio. Como un abrir y cerrar de ojos quede entre escombros con un grupo de 4 compañeros. Por fortuna el haber estado tan cerca del pizarrón fue lo que salvo nuestras vidas, pues a pesar de todo estábamos creo yo, divinamente protegidos; el pizarrón hizo hueco con las sillas.

Pasar tres horas aproximadamente entre escombros no fue fácil para nadie. Sin embargo pude darme cuenta que para mis compañeros; que en su mayoría me doblaban la edad; era algo aterrador. La inocencia de mi edad me permitió el pensar que pronto saldría de esta experiencia y que Dios me ayudaría, así que me aferre a una cruz que me fue dada en mi primera comunión, tenía esperanza al pensar que Jesús “el Cristo” me ayudaría a salir. Por lo que esas tres horas entre escombros, gritos, llantos y desesperación; para mí fueron momentos de fe, esperanza y confianza de que algo bueno iba a suceder. Ahora es que entiendo el por qué es tan importante ser inocente ante la incertidumbre y confiar.

Para mis 4 amigos no fue así entre sus gritos de desesperación, desconsuelo y desesperanza les pedí que no pensaran en lo peor, que mejor oráramos juntos pidiendo ayuda a lo Divino. Al estar su mente tan exaltada en el miedo no recordaban ninguna oración. Así que aferrándome a mí cruz inicie en voz alta la oración del “Padre Nuestro”, conforme avanzaba en la oración estaba visualizando en mi pantalla mental como fotografías de eventos felices que pase con mi familia, empecé a sentir profunda gratitud y un inmenso amor por cada uno de ellos. Iba en un retroceso cronológico viendo mis vivencias de jovencita hasta llegar a verme de un año aproximadamente. Recuerdo que después empecé a ver las imágenes de mi madre y padre biológicos y experimentar una inmensa gratitud y amor por los cuidados que tuvieron para conmigo, literalmente me estaba despidiendo. En seguida empecé a ver un túnel y al fondo de él una luz brillante y en movimiento la cual yo quería alcanzar.

Pero como una bolsa de aire que se genera cuando vuelas en avión, sentí bruscamente como fui regresada a la realidad física y es entonces cuando escucho nuevamente las voces de mis compañeros que me decían: no te duermas, no te duermas ya llegaron los de rescate y están quitando escombros. Como algo muy simbólico para mi,  al momento de que los de rescate van quitando los escombros, empezó a entra el oxigeno y un rayos de luz solar pego justo en mi entrecejo. Mi fe se acrecentó al darme cuenta que habíamos sido escuchados por la Divinidad.

Al salir de ese túnel que parecía una matriz de escombros, fue que me percate de que justo arriba de mí se encontraba uno de mis compañeros sin vida, totalmente presado ante dos placas de concreto. Él   se sentaba atrás de mí. Lo primero que pensé y sentí fue: ¿Por qué él y no yo? ¡Que cerca estuve de dejar mi cuerpo físico y abandonar esta experiencia de vida!

Durante los primeros meses hubo mucho cuestionamiento de mi mente, ante lo experimentado ¿para qué viví esto?,  ¿cuál es el propósito de mi vida?, ¿qué quiere Dios de mi?,  ¿qué falta por hacer?, ¿cuál es mi plan divino? Así es como inicie mi propia búsqueda.

Entonces fue cuando la poderosa y maravillosa Luz de los Maestros Ascendidos tocó conscientemente mi vida a través de los libros y enseñanzas de Cony Méndez y Rubén Cedeño, fue entonces cuando comencé a recordar.

Conforme fui aquietándome y dejando que mis sentidos fueran hacia adentro para empezar a escuchar a mi corazón a través de la meditación. Me he dado cuenta, a través de todos estos años que todo es para crecer y aprender. Que todo lo que vivimos y experimentamos es para que reconozcamos que somos mucho más que un cuerpo físico teniendo sensaciones, mucho más que una mente teniendo pensamientos y emociones, mucho más que un corazón sintiendo.

Estamos hechos de pura energía, de puro amor incondicional y que somos seres espirituales experimentando una vida humana y lo más maravilloso es que somos seres multidimensionales. De esta manera fue que empecé a darme cuenta que la muerte no existe. Que tenemos el “libre albedrio” y es entonces que necesitamos responsabilizarnos de las elecciones que vamos tomando a cada instante y momento, a cada paso que das y fue así como fueron cambiando las percepciones que iba teniendo de la vida, del mundo, de mi misma y de mi relación con lo Divino.

La experiencia del Terremoto del 19 de Septiembre de 1985 fue una de mis grandes experiencias para tener una mejor actitud en mi vida y ayudarme a recordar quien realmente soy.

Pasando 15 años viene otra sacudida para mi despertar.

Todo inicio en una consulta con el dermatólogo del Centro Médico del IMSS. Fui a consultarle porque ya tenía más de 6 meses con un grano que parecía barro, pero que no desaparecía de mi ceja, por el contrario crecía y decrecía según estuviera mi nivel de estrés.
Después de varias biopsias, análisis clínicos y pruebas con vacunas; diagnosticaron “sarcoidosis cutáneo” habrá que revisar en tus órganos internos para ver si esta enfermedad que es incurable no la tienes en otro órgano. Despues de escaneos y ultrasonidos. Estuve en quirófano me realizaron una colposcopia para tener una biopsia de mi pulmón y de paso sacaron una muestra de uno de mis ganglios. Lo impresionante para los médicos era que yo estaba asintomática y de muy buen semblante. El diagnostico: “Sarcoidosis pulmonar y cutáneo”.

Por supuesto que para mí la noticia parecia “una broma del espíritu”. Yo no me sentía mal. Como no entendía muy bien el término “sarcoidosis” y al ver que dudaban algunos médicos del diagnostico; no quise preguntarles y preferí investigar por mi cuenta. ¡Vaya que susto! Lo que encontré en el internet estaba muy fuerte. Así que sin resistencia acepte continuar con un protocolo de exploración médica mensual.

Afortunadamente tenía ya conocimiento de lo que es tener fe ante las tribulaciones de la vida. Para mí este diagnostico era el resultado de muchas emociones atrapadas de mi pasado no resuelto. Por lo que decidí hacer caso a los médicos visitándolos cada mes y se fue espaciendo a cada tres meses como protocolo de control. Pero empezce por mi cuenta el camino de asumir mi responsabilidad de lo que yo misma inconscientemente me había generado y fue entonces que emprendí el Retorno a la Fuente para poder entonces reconciliarme con ese pasado emocional no resuelto. Pidiendo con toda mi fe a la Divinidad la sanación, es que fui guiada amorosamente hacia la EMF Balancing Technique© y hacia la Ascensión de los Ishayas©. Por lo que soy un testimonio viviente de que las enfermedades las generamos con la manera en como pensamos, sentimos y actuamos (las emociones y los pensamientos de baja frecuencia son la causa de desarmonizar y desequilibrar cuerpo y alma).

En cuanto logra uno aceptarse tal y como es, reconciliarse con su pasado e integrarse uno con su luz y su sombra, la Divinidad actúa dándonos lo que necesitamos, en mi caso fue regenerar mi pulmón y radiar la salud interna y externa.

En el 2005 experimento otra sacudida..

A veces salir de una organización es muy doloroso; pero el crecimiento puede ser mayor estando fuera de la misma. Solo quiero compartirte que experimento apreciación, gratitud y amor hacia quienes me enseñaron que “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y que Maestros en “practica” somos todos.

Asumir mi responsabilidad de caminar mi propio camino, es parte de mi convicción; pues creo y experimento que el camino es una experiencia personal, asistida, acompañada y dirigida solo por la Fuente que vive en uno mismo y a la cual yo me rindo ante su grandeza, es asi como me postro ante los pies de loto de mi Divinidad interna y externa, mi femenino y masculino; sabiendo que lo más valioso que la Fuente nos ha dado como seres humanos es “el libre albedrio”: La libertad de elegir vivir la vida en conciencia, existencia y dicha con todo lo que ES.

En alabanza, gratitud y amor

Sivah (Yolanda)       sivah_ishaya@yahoo.com.mx

Sivah Ishaya (Yolanda Tovar) es Facilitadora del Diksha, Maestra de la Ascensión de los Ishayas© y Magnified Healing©, es Profesional Acreditada de EMF Balancing Technique©, sanadora en Sanación con Rosas y otras técnicas.

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